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ÉTICA ECÓNOMICA-FINANCIERA Y OPCIÓN POR LOS POBRES
 



 

ÉTICA ECONÓMICA-FINANCIERA Y OPCIÓN POR LOS POBRES

CLAVES DESDE LA MORAL/DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

Al Papa Francisco le siguen lloviendo las críticas, a manos de los poderes económicos y políticos, por su denuncia y deslegitimación moral del capitalismo, que como se sabe hoy es, especialmente, financiero-especulativo. En la Conferencia "Invertir en los pobres", promovida por el Consejo Pontificio Justicia y Paz, mostró el Papa que es intolerable que "los mercados financieros gobiernen la suerte de los pueblos" En este sentido por ejemplo, seguía enseñando el Papa Francisco, ahí está el escándalo de la especulación sobre los precios de los alimentos y afirma que esta práctica "tiene graves consecuencias para la seguridad alimentaria de los más pobres". Por eso, continua, "el inversor que tiene impacto es aquel que es consciente de la existencia de situaciones de injusticia, de profunda desigualdad social y de las penosas condiciones en las que se encuentran poblaciones enteras". Como se observa, “la economía especulativa hace a los pobres cada vez más pobres y eso es inaceptable", como afirmó igualmente en su visita al barrio romano de Trastevere (Junio, 2.014).

El Papa Francisco sigue y profundiza a la Tradición y Enseñanza de la Iglesia, como es su Doctrina Social (DSI), que nos muestra que la economía financiera de tipo especulativa y usurera: es inmoral e inhumana. Con sus créditos e intereses que son abusivos y especulativos, usureros y nada éticos. Lo cual nos ha metido en crisis a lo largo del tiempo, como la actual, que son injustas. Se debe dejar paso a unos créditos morales y justos, a unas empresas y finanzas-banca ética, a una economía real, que sirva al trabajo, al empleo y al desarrollo social e integral. En la gratuidad, solidaridad y justicia. Tal como nos enseña todo esto León XIII (RN 1), Juan Pablo II (CA 43), el reciente Compendio de DSI (369-72) y continuaría mostrando Benedicto XVI (CIV 65).

En esta línea, el Evangelio, la Tradición y del Magisterio de la Iglesia revela que la vida y dignidad de las personas, de los pobres está antes que el pago de cualquier deuda. Y más cuando está deuda es por la usura, por los préstamos con intereses que son abusivos, injustos y especulativos. Así nos lo muestra S. Juan Pablo II (SRS 19, CA 51, IM 12, TM 51, EA 22, EAf 12). De esta forma, el Papa manifiesta la injusticia de la deuda externa o endeudamiento de los países y pueblos, en especial los del llamado Tercer Mundo o Sur empobrecido. Y, sigue transmitiendo S. Juan Pablo II, toda esta deuda se genera por la usura y especulación del sistema financiero injusto y por la corrupción del poder político. Esta injusticia de la deuda, de la especulación y usura del sistema económico y político capitalista impide el desarrollo de los pueblos. Y, por lo tanto, se tiene que condonar, anular dicha deuda. Antes que la deuda está el desarrollo humano y espiritual, los derechos humanos y sociales como son la alimentación y la educación, la sanidad y la vivienda, etc. Tal como nos enseña todo esto el Papa.

Haciéndose eco de toda esta Enseñanza Moral y DSI, los Obispos Españoles señalan que "el Papa Juan Pablo II, de feliz memoria, insistía en varias ocasiones en la urgencia de anular la deuda externa, como un acto de justicia, puesto que son los pobres los que más sufren a causa de la indeterminación y el retraso de las medidas que puedan liberarlos de esa carga. Y propuso la necesidad de crear una nueva cultura de la solidaridad" (Declaración de la Conferencia Episcopal Española en apoyo a la Campaña sobre la deuda externa, promovida por las organizaciones eclesiales Manos Unidas, Cáritas, Confer, Justicia y Paz y Redes)

Tal como se observa y nos enseña el Pensamiento Social Cristiano, en la línea de la DSI, la caridad con los pobres no puede caer en el asistencialismo y paternalismo humillante. El amor a los seres humanos, en especial a los pobres, supone la lucha por la justicia, por la paz y el desarrollo humano e integral. Todo esto es inherente a la caridad que nunca se puede separa de la justicia social, internacional y global. La caridad verdadera que tiene un constitutivo carácter social y público, la “caridad política”, ha de luchar contra las causas de la pobreza y del hambre; contra las injusticias y desigualdades sociales que generan la pobreza, provocadas sobre todo por el neoliberalismo y el capitalismo que por esencia es injusto e inmoral. Ya que va en contra de los principios, de los valores de la Moral Social Cristiana y de la DSI. En el amor u opción por los pobres es esencial, por tanto, la denuncia y lucha contra la ideología y el sistema capitalista, que la plasmación económica del neoliberalismo. El capitalismo en su entraña es inhumano e injusto y, por tanto, no es aceptable moralmente. Tal como nos enseña Juan Pablo II (CA 33, 35). El capitalismo se convierte en el ídolo que rechaza la moral y la ética, como muestra Benedicto XVI (Aparecida, 4). Lo que ha provocado, asimismo, una mala respuesta como es el totalitarismo del comunismo colectivista o colectivismo, de tipo leninista-stalinista, que niega la libertad y la participación democrática, y que en realidad es un capitalismo de estado según la DSI.

Como nos enseña una vez más la Iglesia, de mano del Papa Francisco, el capitalismo es salvaje y ha generado la crisis, con sus injusticias e inmorales desigualdades entre los ricos, cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. El Papa nos muestra en la EG como las personas y los pobres son sujetos y protagonistas de su desarrollo y promoción espiritual, liberadora e integral. En la solidaridad con sus luchas por la paz y la justicia en el mundo; contra las estructuras sociales e internacionales de pecado, de mal e injusticia Tal como es este sistema económico y financiero capitalista, en donde cada vez más hay más corrupción de los ricos y poderosos, que, en palabras del Papa Francisco, “la pagan los pobres”. Sí, la solidaridad y la justicia, "los pobres son las piedras angulares para la construcción de la sociedad… En los pobres está presente Jesús, que se identifica con ellos. San Juan Crisóstomo escribe: El Señor viene a ti en actitud de indigente (En Matthaeum Homil. LXVI, 3) " afirma el Papa Francisco siguiendo la tradición patrística, moral y social de la iglesia. La gratuidad (gracia), este don del amor y justicia liberadora con los pobres es lo que nos va salvando y liberando de todo pecado, mal e injusticia, lo que culmina en la vida plena, eterna.

Agustín Ortega Cabrera (Centro Loyola e ISTIC)
Subdirector del Centro Loyola, Centro Fe-Cultura-Justicia de los Jesuitas (Las Palmas de GC) y Profesor en el ISTIC (Departamento de Filosofía y Ciencias Humanas). Ha cursado los estudios de Trabajo social (Diplomado), Filosofía y Teología (Licenciado en EE., Teología Sistemática), Moral (Experto Universitario) y Ciencias Sociales (DEA y Doctor por el Departamento de Psicología y Sociología, ULPGC)

(Julio 2014)

Vea también:
- Formación justicia social
- Solidaridad
















Doctrina Social de la Iglesia, Guía para comprende | Jornadas Sociales Católicas Europeas 2014

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