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HISTORIA: XIII JORNADA IGLESIA EN CANARIAS- 3
 

XIII JORNADA DE HISTORIA DE LA IGLESIA EN CANARIAS
Crónica del tercer día: miércoles, 3 de marzo de 2010

"La Iglesia ganó respeto entre los liberales"
Andrés Martínez, director del archivo histórico diocesano de Madrid

Tercer día de las Jornadas, miércoles 3 de marzo. Cambio en la sede de las Jornadas, el aula magna del ISTIC, en Tafira será el escenario de los días restantes.

"Crisis y cambio en la Iglesia Española" es la ponencia con la que se inicia este día, a cargo del doctor Andrés Martínez Esteban, director del archivo histórico diocesano de Madrid.En ella hace un recorrido desde el Papa Pío IX a León XIII, para hablar de la confesionalidad y antiliberalismo y finalizar con una serie de conclusiones.

En la primera parte hace una presentación de los pontificados desde Pío IX a León XIII.
En 1864, Pío IX, en el Syllabus, condenó las libertades de perdición. El liberalismo aparecía como el gran enemigo a derrotar.
Unos vivieron en la nostalgia permanente del pasado. Otros, en cambio, vieron en la sociedad liberal la mejor defensa de los derechos de la Iglesia y la forma de perpetuar su presencia en la sociedad.
La intransigencia del Papa supuso una “sacralización” del antiguo régimen. Esa radicalización produjo escepticismo y desencanto. Católicos y liberales católicos vieron que sus propósitos eran irrealizables.
España vivió ese tránsito en dos etapas. La primera, el sexenio democrático (1868-1874) como superación del estancamiento político creado por la hegemonía del partido moderado. La etapa se cierra caóticamente: guerra en Cuba, guerras carlista y cantonal, graves problemas internacionales. Todo eso llevó a una dictadura presidida por el general Francisco Serrano.
La segunda etapa fue la Restauración, que “consiguió aplacar [...] las fierezas sectarias y sembrar el convencimiento de que todos aquellos odios fueron delirio de loco furioso”.
En la primera de estas dos etapas, la Iglesia atribuyó a la revolución de 1868 la difusión de las ideas heterodoxas. La Constitución de 1869 sancionó la libertad religiosa.
Siguiendo la tradición de los jansenistas e ilustrados y de los reformadores y liberales en la Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz, deseaban un cristianismo servidor de la sociedad y no celoso de conservar su hegemonía sobre ella.
Bajo la influencia del catolicismo liberal y del krausismo, quedó la generación de 1868 fuera de aquella Iglesia, que vio en ambos una seria amenaza no sólo a su posición social sino a su fe.
La Iglesia no se integró en un siglo, cuya obra cumbre fue “la consagración de la libertad”. Para muchos, el liberalismo, más que una actitud, como lo definió Gregorio Marañón, era la mera proyección política del racionalismo.
Contra la tolerancia como principio y como conducta, los católicos predicaban la paz de Jesucristo, que se opone al error y al vicio, la caridad y la unidad de la Iglesia.
El apoyo a la legalidad y a los poderes constituidos fue una opción de León XIII desde el comienzo de su pontificado. Fue, en cambio, muy distinta la forma en la que el León XIII afrontó la posición de la Iglesia en general y de los católicos en particular ante la sociedad liberal.
Quiso dar una imagen distinta de la Iglesia. Recuperar el papel que ésta había tenido a lo largo de la historia como defensora de los valores fundamentales de cada época, manteniendo la concordia entre las naciones.Promovió un camino nuevo: presencia de la Iglesia en la escuela, acción social, predicación y catequesis. La defensa de los derechos del catolicismo debía realizarse por medios legales, respetando la autoridad.
Tras la muerte de Alfonso XII y cuando el sistema canovista corría peligro de ser destruido, León XIII pidió a los obispos españoles que acataran la legalidad y apoyaran la regencia de María Cristina. Así lo hicieron mediante una pastoral y un mensaje al Papa. Esto tuvo consecuencias.En primer lugar la marginación del partido carlista. La segunda consecuencia de la política de León XIII era la leal colaboración entre la Iglesia y el Estado, “armonizando la acción pública del Estado con la del Clero para todas aquellas reformas sociales en que tanta influencia puede ejercer dentro del país”. En la mente de León XIII estaba, según el embajador español, conseguir la paz religiosa entre la Iglesia y los Estados.

Una segunda parte, trata el tema de la confesionalidad y antiliberalismo
Pío X manifestó en su primera encíclica E supremi apostolatus, la sociedad y los individuos sólo se salvarían restaurando la sociedad cristiana, ya que la civilización estaba ligada con el catolicismo.
Sólo pueden alcanzarse la paz y la concordia volviendo al imperio de Jesucristo. A este fin se debían dirigir todos los esfuerzos y el medio para realizarlo era la Iglesia. Y en su auxilio vienen los seglares.
En el siglo XIX había comenzado la descristianización de la sociedad. El resultado fue el avance del socialismo y la presencia, dentro de la Iglesia, de algunos que habían intentando una aproximación a las nuevas ciencias y a la filosofía racionalista
La llamada crisis modernista provocó una fractura interna del catolicismo.
Pío X publicaba en 1903 unas normas dirigidas especialmente al grupo de Murri. En ellas estableció la obligación que todo escritor católico tenía de someterse a la autoridad del Papa y de los obispos; de someterse a la previa censura eclesiástica. Disolvió en 1904 la Obra de los Congresos y llamó a los disidentes a que obedecieran a la Jerarquía, identificada con la Iglesia, para construir la civilización cristiana.El caso español no fue muy distinto al resto de los países europeos. Hubo una exigencia, por parte de los católicos antiliberales, de mayor autonomía frente a las injerencias de los obispos.
Poco a poco cogió fuerza la idea de una coalición de los católicos, una organización que, dejando a un lado los intereses partidistas, formara un grupo compacto. Sería confesional y antiliberal.José María Salvador y Barrera, obispo de Madrid. Prohibió a los católicos independientes ser candidatos en la Coalición Antiliberal, por considerarla antidinástica. Después de las elecciones y del enfrentamiento con el obispo de Madrid, había que devolver la confianza a los católicos y recuperar su unidad en el campo político. Ahora bien, el sistema electoral no permitía un tercer partido de turno, ni una alianza con los conservadores. El jesuita Ángel Ayala hizo una propuesta al nuncio. Al frente podía estar José María Urquijo, católico independiente y amigo de Herrera Oria. Sólo había conseguido uniones circunstanciales por los recelos de carlistas e integristas. Sin embargo, estas uniones locales habían dado resultado. Por tanto, desde la Santa Sede tenían que favorecer la unión electoral de los católicos independientes, sin la intromisión de los obispos.El nuncio la aceptó. Eran liberales desde los republicanos a los conservadores, aunque en forma y grados diferentes.
La crisis en la Iglesia española se hizo más profunda. Los católicos independientes, los carlistas y los integristas, se separaron de los obispos y estos desconfiaron de la actitud del Vaticano.Benedicto XV rectificó. El movimiento católico en España se proyectó hacia el pueblo.

Finaliza con una serie de reflexiones personales a modo de conclusión.La Iglesia juzgó luego que su misión no era optar en los conflictos, sino unir y reconciliar. Recordó la Iglesia el origen divino del poder y la función de la riqueza subordinada a otros fines de la vida humana. Uno de los cambios, destacado por los liberales desde fines de la primera mitad del XIX era reconocer que hay una estrecha relación entre el cristianismo y la democracia. La sumisión del Estado a la guía moral de la Iglesia permaneció como un ideal. El modelo lo hizo suyo León XIII en su encíclica Libertas. Este proceso se encuadra en una sacralización del poder soberano, sin límites. Los católicos liberales, desde la conciencia, eligieron vivir su fe en sus relaciones con la sociedad y la cultura nacidas de la revolución. Respetaron la religión. En todo este tiempo, existió el riesgo de que la acción de los católicos fuera predominantemente política y tuviera como mira reivindicar ante el Estado. En este marco se plantea la identidad de España. Desde 1868, para algunos la verdadera España es la que cambiaba. Esa es la que perdura, la que desea la decencia y la paz y lucha por ellas. Nadie, ni siquiera sus críticos y sus enemigos, negó a la Restauración que quiso la paz y consiguió incorporar a muchos que venían de la guerra civil.La llegada de Sagasta a la presidencia del gobierno en 1881 favoreció esa tendencia al acuerdo y al encuentro. La Iglesia fue ganando respeto entre los liberales.

La segunda parte de este miércoles presenta el Seminario sobre el patrimonio documental canario. Se presenta la Iglesia canaria entre la crisis de la Restauración. Intervienen los profesores Elías Zaít y José Miguel Barreto.

José Miguel Barreto presenta el episcopado de Pildaín en 1936. Interesante para los asistentes por la proximidad en el tiempo. Pildaín califica de totalitario el régimen franquista. Aborda el período entre el nombramiento de Antonio Pildaín como Obispo de Canarias el el 18 de mayo de 1936 y su consagración el 14 de febrero de 1937. El gobierno golpista tenía como prioridad impedir su consagración. El embajador en el Vaticano califica de irregular su nombramiento,a la ausencia de información previa a las autoridades civiles sobre tal decisión. No obstante, la gran preocupación era el alto perfil político del Obispo, diputado a Cortes durante la primera legislatura de la República. Todo provenía de unas declaraciones sobre su pensamiento político en el Congreso el 3 de mayo de 1933.Otro documento de gran importancia, fechado en Madrid, el 22 de febrero de 1936, dirigido por el Nuncio Tedeschini al Cardenal Pacelli, sobre la idoneidad de Pildain para ser Obispo a partir de los testimonios de nueve personas. Fue un gran defensor de los derechos de la Iglesia y mantuvo su neutralidad política no identificándose con ningún grupo.Finalmente el 14 de febrero de 1937, en la capilla del Pontificio Colegio Español de Roma, por el cardenal Tedeschini, Pildain fue consagrado Obispo de Canarias.El 19 de marzo Pildain llegó a Las Palmas y al poco tiempo ya trató de detener la represión franquista en Agaete.
Canarias. El 19 de marzo Pildain llegó a Las Palmas y al poco tiempo ya trató de detener la represión franquista en Agaete.

Otro de los estudios presentados es el de Elías Zaít, organizador de estas Jornadas. En su disertación realiza algunas consideraciones históricas sobre los episcopados de Pérez Muñoz, Marquina y Serra en la Diócesis de Canarias a la luz de la documentación de la Nunciatura de Madrid en el Archivo Secreto Vaticano
Comienza con una breve presentación de los obispos de la sede Canariensis desde 1909 a 1936. Los pontífices romanos de este período son San Pío X, Benedicto XV y Pío XI. Dentro de los hechos sociales a nivel mundial destacar el proceso revolucionario en Rusia, la Primera Guerra Mundial, el Crac del 29, el reinado de D. Alfonso XIII, la Segunda República en España y finalmente el episodio negro de la Guerra Civil.

El obispo Adolfo Pérez Muñoz, hace el número 62 en la lista de obispos para la diócesis de Canarias. Su nombramiento es del 29 de Abril de 1909. Su episcopado en Canarias duró un breve período de tiempo de tan sólo cinco años, de 1909-1913. Le sucede Ángel Marquina Corrales desde 1913 hasta 1921. Miguel Serra y Sucarrats en 1922 toma posesión de la diócesis de Canarias hasta 1936.

Sobre la cuantificación de la documentación canaria en el Archivo Secreto Vaticano,se trata de más de 400 documentos, 189 de la Diócesis de Canarias y 220 de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna.
En primer lugar, la documentación de este período es muy abundante y el carácter autónomo de cada diócesis, la ausencia de documentos en algunos años, no equivale a falta de interés en comunicarse con el Nuncio, sino que estas varían según las posibilidades. Los obispos canarios ya advierten que en las islas el problema de la lejanía y de la insularidad es un problema. Iglesia y el poder civil era una cuestión que en este período permanecía vigente.
Muchos de los mensajes con el Nuncio son en relación a la falta de respeto a los acuerdos, a la tradición y al Concordato de los políticos con la institución eclesiástica, que no llegaron a comprender y por supuesto se resistieron a ello.
Acerca de las grandes cuestiones locales tratadas por los obispos del período 1909-1936, realiza un breve recorrido por los distintos episcopados.
Adolfo Pérez Muñoz dejó una profunda huella en el pueblo canario. Sólo es comparable con Fray José Cueto. Reconocimiento a la acción del episcopado en sus cinco años en la diócesis. Piden no sea trasladado.
Ángel Marquina Corrales añade un dato muy significativo y es que hace hincapié en la situación calamitosa de los pobres. Marquina hace una valoración de gravedad sobre la situación social, la cual la ve peligrosa y le extraña que no se han sublevado. Convoca VII Sínodo diocesano en 1919.Trasladado en 1921.
Miguel Serra Sucarrats escribe 110 documentos con el Nuncio. Temas de la curia.Necesidad nuevo colegio, las dominicas saturado, pide teresianas. Demanda la presencia de una comunidad de Hermanas que puedan atender un hospital. Solicita nueva asignación a clero y funcionarios de las islas, en razón de la insularidad, hecho novedoso que se cita aquí.
Temática que aborda la documentación. Hay dos fuentes importante por un lado las visita ad límina de los obispos al papa y por el otro las referencias del Boletín Oficial de la Diócesis. Contextualizar los hechos.Significativa reducción de documentos en el año 1933. Caricaturas típicas de prensa contó con la presencia de los obispos.Fundación colegio teresianas y alguna cuestión con las dominicas. Otros temas: limosnas a África y Rusia, Jesuítas,Seminario, Masonería.
Grandes vacíos de períodos documentales. Hipótesis: No conservadas por el Nuncio, actitud del Nuncio o simplemente ausencia de comunicación.
Dificultades y curiosidades en la documentación. El empleo de los modernos sistemas de comunicación: Telegrama, máquina de escribir, puño y letra. Idiomas: Latín, español e italiano.Variedad en el formato del papel.Calidad de la fotografía.Poca similitud en la documentación sobre Tenerife con respecto a los casos de Canarias salvo para la fundación de nuevas casas de religiosos-as.
Como conclusiones se puede afirmar: el total comportamiento leal de los obispos a la legalidad política, pese a la cuestión de crítica a determinados hechos puntuales. La documentación es de ida y vuelta, es decir, los obispos escriben consultando o proponiendo al Nuncio y éste responde.

Para el jueves, último día de estas Jornadas en Gran Canaria, está prevista la participación de los investigadores de Tenerife y la de Miguel Ángel Navarro, director del archivo histórico diocesano de Tenerife con la intervención: "Un nacimiento buscado y una difícil consolidación. La Diócesis de Tenerife"

Julio Roldán

Vea también:
- Historia: XIII Jornada Iglesia en Canarias- 1
- Historia: XIII Jornada Iglesia en Canarias- 2
- Archivo secreto del Vaticano
- Archivos Eclesiásticos de España
- Archivos parroquiales de la Diócesis de Canarias
- Archivos españoles y extranjeros
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- Historia: XII Jornadas Iglesia en Canarias- 1
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- Historia: XII Jornadas Iglesia en Canarias-4
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