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TEOLOGÍA- X JORNADAS DE... CRÓNICA 4
 

Jueves, 8 de noviembre de 2012

Somos más que una religión, somos escultura de Dios, trabajo de Dios.

Final de un espacio de puertas abiertas a la reflexión sobre la fe que hoy culmina con la sexta ponencia titulada: “La fe en diálogo con el hombre" a cargo de Mons. D. Santiago Agrelo Martínez, Arzobispo de Tánger. Decir, en principio, que el título final de su ponencia es una variación del inicialmente propuesto: “La fe en diálogo con otras religiones”. Tengamos presente este cambio, porque creo es esencial para adivinar cuál es el objetivo último del diálogo de la fe.
Es importante, inicialmente, conocer algo del hombre que conversó durante más de una hora con nosotros y de nosotros.
En la presentación preliminar, nuestro Obispo, Mons. Cases, hizo mención a algo que lo define y del porqué de su presencia entre nosotros. Mons. Agrelo es un pastor que viene de Tánger, ciudad de casi ocho millones de habitantes repartidos en una superficie de 28.000 Km2 y con escasa presencia cristiana, situado en el mundo de los gentiles y en encuentro con la cultura musulmana, distinta a la nuestra y con gran peso en la marcha social mundial. Especialista en liturgia y espiritualidad que viene a hablarnos de la fe en diálogo con el hombre.
A la pregunta: ¿Qué son las religiones? Nos responde: “Un suministrador de respuestas para las preguntas fundamentales que el individuo se hace sobre sí mismo y sobre la comunidad a la que pertenece”.
Sin decir que son una forma solapada de religión, los ateos, agnósticos e indiferentes, no dejan de tener puntos importantes de contacto con la religión, pues también desde estas posiciones que niegan de alguna manera a Dios, también dan una visión del mundo como hacen las religiones, también dan una respuesta a las preguntas ineludibles de la existencia humana como hacen las religiones y, aunque sólo sea para negarlo, también ellos hablan de Dios. Por ello, en nuestra sociedad, la cuestión del diálogo tiene más importancia si se piensa en interlocutores no creyentes que en creyentes de otras religiones.
Por otra parte, si las religiones han aplicado el principio de que “fuera de la Iglesia no hay salvación”, ante nuestra curiosa mirada hoy aparece con diáfana claridad el fenómeno según el cual “fuera del Mundo no hay salvación”. Fuera de ese mundo, compuesto por nosotros con los creyentes de las demás religiones y con los que dicen no creer, no hay salvación humana posible. Como lugar de salvación el mundo empieza a tener color y sabor de religión. Por ello, nuestro ponente cambió el título de la ponencia, según se indica al principio de la crónica. No hemos de olvidar, nos advierte, que el primer interlocutor del diálogo es el creyente mismo. No es posible establecer un verdadero diálogo con el otro si no lo he establecido conmigo mismo.
Acotaciones sobre fe, creencia y religión. “En la fe cristiana reconocemos una religión y asimilamos a las religiones de la tierra el cuerpo de Cristo que es la Iglesia”. La vida cristiana tiene mucho en común con las religiones, lleva en sí misma la creencia y no puede prescindir de ella. Los cristianos tenemos una doctrina, sabiduría, normas morales, ritos, tradición, también nosotros nos hacemos las preguntas a las que ha de responder toda religión. “No podemos no ser una religión, en Cristo se encuentra la plenitud de la vida religiosa, PERO (primer pero de la tarde, conjunción adversativa y subrayadora) la fe cristiana, como la vida que por ella se nos da, establece con Dios unos vínculos que no son reducibles al ámbito de lo religioso. De ahí que, reconociendo lo que nos une a las religiones de la tierra, habrá que resaltar lo que no compartimos con ellas. Además de creer que hay un Dios, de creer a Dios, creemos en Dios”.
Otra cuestión que desarrolla Agrelo es el de los límites del diálogo. Límites que los señala el contexto donde nos situemos o el fin que pretendemos alcanzar en el diálogo. “Si la finalidad del diálogo es el control de la violencia que, necesariamente, acompañan las relaciones humanas, el diálogo tenderá a gobernar dicha violencia, a dirigirla, a administrarla, a controlarla”. Se sustituye estaca por palabra. “Controlar esa violencia que busca en las religiones justificación o atenuantes es objetivo que todos hemos de perseguir, PERO (segundo pero de la tarde) no dejará de ser para un cristiano un objetivo mínimo que se queda muy lejos del mandato recibido de amar al enemigo”. Para controlar mi violencia antes de sentarnos a la mesa del diálogo hemos de sentarnos como discípulos a los pies de Jesús de Nazaret. En la escuela de Cristo cada uno debemos aprender a evitar la violencia que causamos, aprendizaje de toda la vida.
La fe cristiana tiene vocación de comunicación, vocación que remite a la obligación de la Iglesia de anunciar a Cristo, camino, verdad y vida para todos. “Esta vocación nos expulsa de la mesa del diálogo con las religiones, nos expulsa del diálogo con los hombres de nuestra sociedad, las palabras se convierten en transmisoras de opinión pero no de verdades eternas. Los cristianos ya no podemos presentarnos más con la verdad formulada. Aunque tengamos certezas, no podemos presentarnos con ellas, tenemos que presentarnos humildemente pidiendo perdón, pidiendo permiso, pidiendo la palabra”.
Otro de los límites del diálogo es el que nos impone el misterio de Dios, la angustia del silencio de Dios. “Parece como si los cristianos cuando hablamos de Dios es como si lo llevásemos en el maletín y Dios no se deja. Es misterio. Dios escondido”. En este contexto, hablar de diálogo significa, interpelar al hombre con la fuerza de las obras, pasar al ámbito de las certezas vividas. “Obligadas al silencio las palabras, hablará con las obras el amor”. De esta forma, queda encauzado el diálogo de la fe con el hombre de nuestro mundo.
En diálogo al modo de Dios. Por medio de la revelación, Dios, en vez de transmitir ideas se dona en lo que dice. “En la cruz, donde es absoluta la oscuridad del conocimiento, allí se dará la total donación. La perfecta comunión entre Dios y el hombre. Comunión a la que por la acción del Espíritu Santo tiende la creación entera.
Habrá que seguir el camino que Dios ha recorrido hasta nosotros. Dios se limitó para crearnos (autolimitación de Dios). Nuestro ponente se fijará en aquellos aspectos de esa autolimitación que sean útiles para el diálogo con el hombre. La acción creadora establece una relación necesaria entre Dios y el hombre. Relación sellada por el amor. El amor se convierte en la razón única de la acción creadora. PERO (tercero por hoy) si el amor es auténtico se presenta como vulnerabilidad. Dios se ha hecho vulnerable. El amor lleva siempre el riesgo del rechazo. Siempre se impone limitaciones a quien ama y si hablamos de amor también hablamos de muerte. En el camino hacia el otro el cristiano se hace vulnerable. El Mesías se hizo siervo para redimirnos. La vida es la meta soñada del diálogo y, para ello, el Hijo de Dios de ha hecho siervo, no ha escogido el camino del humano poder sino el de la humana debilidad. Para concretar la forma del servicio habrá que ir descubriéndola en las páginas de los evangelios. En definitiva, darse hasta dar la vida: amar. Es un mandato de amor y comunión. La eucaristía es icono del diálogo de Dios con el hombre. Cuerpo entregado y sangre de la alianza derramada por todos para el perdón de los pecados. Es la comunión con Cristo que hace presente el anonadamiento de Cristo. La eucaristía es una escuela necesaria para el diálogo de la fe.
Hombres y mujeres en camino con Cristo. El creyente cristiano en su camino hacia el que no cree, si quiere ir más allá del diálogo que gobierna y encauza la violencia de los hombres, ha de hacer cesión de derechos al amor. Hay que discernir a la luz del Espíritu, cuál es la Buena Noticia que hemos de llevar.”El primer paso que debe dar la fe en busca de diálogo con el hombre es un paso hacia los pobres y, condición indispensable para ello, es un paso a la pobreza”. Si estamos en ese camino entramos ya en el discernimiento de la Buena Noticia a transmitir. La Buena Noticia es el que te libera, el que te cura, el que te abre los ojos, es Cristo. “El camino para que conozcan a Cristo es que lo conozcan en lo que eres y en lo que haces”. Las ambigüedades del camino, último momento de reflexión del ponente. El trasfondo del camino es el amor: el amor de Cristo. Ese amor, aún siendo razón de todo en la evangelización, no puede eliminar las ambigüedades del camino. Corremos el riesgo de la ambigüedad. Por querer que se vea a Cristo, igual sólo mostramos nuestro poder. De esta forma desvirtuamos el mensaje. Necesitamos discernir la verdad de nuestro amor para que sea eficaz.
Finalizada la ponencia comienza el turno de preguntas. La primera es la siguiente: ¿Los cristianos somos necesarios para la caridad?, el Sr. Agrelo, nos dice: “La fe debe ser un desafío continuado para nosotros. Nuestras limitadas posibilidades son las fuerzas que Dios tiene para llegar al corazón de los hombres”.
También se le pregunta por si el cristianismo es o no es una religión, basándose en la intuición planteada de la clave del diálogo como estrategia para neutralizar la violencia. La respuesta es la siguiente: “Personalmente, en plan didáctico, diría que no somos una religión. En un sentido profundo, tendré que decir que somos más que una religión. Habría que pensar el cristianismo no como religión sino como ese algo más, como vida, como obra de Dios. Trabajo de Dios, mediante el cual, Dios mismo nos está conformando, nos está transformando en Cristo Jesús, hasta que un día, sea Cristo, sólo él, el que vive en nosotros y nosotros ya no vivamos sino para él”.
Tras un descanso oportuno, dio comienzo el acto de clausura de las jornadas. Se incluyó, inicialmente, la presentación del número 50 de la revista Almogaren a cargo del profesor del centro, D. Elias Zaít, cuyo contenido está referido a las pasadas XVI Jornadas de Historia de la Iglesia en Canarias, realizadas en el curso académico pasado, en la semana del 12 al 16 de marzo de 2012, en ambas sedes del ISTIC: Tenerife y Gran Canaria. Acabada la presentación, el secretario de las X Jornadas de Teología, Juan Francisco Comendador, comenzó haciendo una breve síntesis del camino de diálogo y reflexión que se había recorrido durante los cuatro días que las conformaron. Seguidamente, expuso el formato de elaboración de los trabajos a entregar para la obtención de créditos. Ofrece tres categorías que pueden vertebrar el discurso a desarrollar a modo de síntesis de los trabajos: Iglesia, lenguaje y diálogo. Habrá que escoger una de ellas para desarrollar un discurso o síntesis crítica. Fecha límite de entrega 5 de diciembre, entrega en la Secretaría del ISTIC.
El director del ISTIC, Juan Jesús García, dio por concluidas las X Jornadas de Teología las cuales dijo han supuesto un reto y un acicate en el continuo trabajo desarrollado en el ISTIC y han cumplido con el espíritu y el enriquecimiento de la reflexión teológica en Canarias. Final de unas jornadas que dan paso a la preparación de las próximas Jornadas de la Historia de la Iglesia que se celebrarán el próximo año con el título: “El origen del cristianismo en el norte de África”. Termina su intervención agradeciendo a los autores principales de este evento: ponentes, participantes de las mesas redondas y a todos los asistentes. Mención especial a Mons. Francisco Cases, por su presencia continua y desvelos por el devenir de las jornadas. Igualmente, a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, a través del Aula Manuel Alemán; al conjunto de colaboradores y medios de comunicación, muy especialmente al periódico La Provincia y a su subdirector D. Fernando Canellada; y finalmente, al equipo organizador en pleno.
El Sr. Cases dio por cerradas las X Jornadas de Teología advirtiendo que, aunque haya cerrado oficialmente las jornadas, en cambio, las puertas de la fe quedan siempre abiertas. “Hoy hemos descubierto que la puerta está abierta para entrar pero, también, está obligatoriamente abierta para salir.”
Finalizó la clausura con un momento de carácter contemplativo, actividad titulada: “Las tres religiones monoteístas, lectura dramatizada del Texto del Sinaí”. Idea pensada por Pepe Alonso y pergeñada por Juan Antonio González Ojellón, director técnico de las jornadas. Los profesores de hebreo bíblico y latín eclesiástico del ISTIC, Begoña Yáñez y Aday Pérez, leyeron en dichas lenguas un conjunto de versículos del libro del Génesis. Como despedida se convocó la participación coral de todos los asistentes para cantar el Va, pensiero de la ópera Nabucco de Verdi.

Alberto Pérez Ayala

P.D. ¡Pepe, las jornadas fueron un éxito! ¡Va´, pensiero!


Vea:
- Falleció el Rvdo. D.José Alonso Morales
- Teología- X Jornadas de... Crónica 1
- Teología- X Jornadas de... Crónica 2
- Teología- X Jornadas de... Crónica 3
- Islam e Iglesia Católica

Vea también:
- ISTIC: Jornadas de Teología 2008
- ISTIC 2011: IX Jornadas de Teología
- Instituto Superior de Teología de Canarias
- www.istic.es





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