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DOMUND 2006: CARTA PASTORAL DE MONS. CASES
 


SAN FRANCISCO JAVIER, TESTIGO Y MAESTRO DE LA MISIÓN
Domund 2006. 22 de Octubre.


La celebración del DOMUND, ya cercana, nos encara con el tema de la vitalidad de nuestra vivencia cristiana, la personal de cada uno y la de nuestras comunidades. No se trata sólo de una campaña económica, en la que cuentan ante todo los resultados, los balances, las cifras. Es cierto, y muy cierto, que esto es muy importante, pero es más importante todavía el percibirlo como medida que refleja la conciencia que tenemos de mantener la tarea del anuncio del Evangelio a lo largo y ancho de la tierra.

Con las colectas misioneras de las Obras Misionales Pontificias -la más importante es la del DOMUND-, se constituye el Fondo Universal de Solidaridad, una especie de Banco Mundial para la Evangelización, al que acuden todas las Iglesias de los países de misión para poder vivir y para poder realizar su tarea misionera. Sin nuestra ayuda, y nuestra ayuda generosa, la vida y la labor de centenares de Diócesis de todo el mundo resulta imposible. Las Iglesias de España aportaron para este fin durante el año 2005 más de doce millones de Euros. Nuestras parroquias e incluso nuestra diócesis siente a veces la dificultad de afrontar sus propias necesidades… pero en realidad contamos con los generosos ingresos básicos que aportan los feligreses y que recibimos por diversos cauces. Por eso es importante que tengamos en cuenta que para muchas de las Iglesias de misión, nuestra ayuda a través de la colecta del DOMUND es la única fuente de ingresos. No podemos decaer en la colaboración.

Pero el DOMUND no es sólo campaña económica. Es toma de conciencia y es estímulo para avivar nuestra conciencia misionera. Hablamos con frecuencia de Nueva Evangelización de nuestras propias comunidades, nuestras ciudades y nuestros pueblos. Recordamos las palabras de Juan Pablo II en Haití en 1983 cuando pronunció por primera vez esta invitación: la evangelización que necesitamos ha de ser nueva en su ardor, en sus métodos y en sus expresiones; y percibimos cada vez más claramente que la renovación del ardor es la tarea fundamental, lo demás es más fácil. Hablamos de la tarea de la Transmisión de la Fe como de la labor básica que hemos de afrontar, en nuestra propia casa y fuera de nuestra casa, y sentimos que esta tarea cuestiona e incluso pone en evidencia la debilidad de nuestra vivencia cristiana y sus incoherencias. Constatamos que nos faltan las vocaciones que necesitaríamos, y recordamos que esto es verdad tanto para las vocaciones a la vida sacerdotal, como para la vida consagrada, la vida laical consciente y comprometida… y la vida misionera. Tenemos pocas vocaciones para la misión.

Comprometerse con el DOMUND seriamente es renovar nuestra conciencia misionera, es transmitir la fe, es romper con la cadena de lamentos que nos entretienen en los propios desánimos y lagunas, y hasta en el parroquialismo aislante de nuestros grupos. Este año, conmemoración del V Centenario del nacimiento de San Francisco Javier, Patrono universal de las Misiones, tiene para nuestras Iglesias de España un colorido especial. Nos unimos todos, miramos a los ojos y al corazón de Javier, y le pedimos que nos contagie su ardor. Es importante, muy importante, para la Misión. Es importante, muy importante, para la Iglesia, también para nuestra Iglesia Diocesana.

Que el Señor nos bendiga con su amor y nos llene de amor mutuo

+ Francisco, Obispo




Corpus Christi 2006: Carta de Mons. Cases | Les hablo de Jesús Nazareno

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