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ANCIANOS: MALTRATOS A LOS ANCIANOS
 

¿QUIÉN PUEDE PEGAR A UN ANCIANO?

- Más de 300.000 mayores sufren malos tratos en España - Las denuncias se han disparado un 82,3% en tres años - Los agresores son los hijos en más de la mitad de los casos - Cerca de un millón y medio de personas de la tercera edad viven solas - La mujer tiene el doble de riesgo de ser maltratada por su género y por ser anciana, según señalan los expertos.

Por Marta Borcha

Madrid- Están en el invierno de sus vidas y sólo pueden mirar hacia el presente, una realidad que los margina por llevar en sus espaldas casi un siglo de existencia, por llevar impresos en sus rostros los estigmas de la vejez. La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc) estima que un 5 por ciento de los ancianos españoles, es decir, más de 300.000 mayores, sufre algún tipo de maltrato, que en la mayoría de los casos no denuncian por depender emocional o económicamente de su agresor. En tan sólo tres años, revela un informe del Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia, la incidencia de ancianos maltratados en familia ha crecido un 82,27 por ciento, pues las faltas y delitos cometidas contra éstos han pasado de 2.251 en el año 2000 a los 4.103 de 2003. Pero el drama social no termina aquí, las cifras de mayores que mueren abandonados en sus casas y cuyos cadáveres son rescatados cuando la peste inunda los portales también continúa creciendo. En lo que va de año, tan sólo en Madrid han muerto 33 ancianos en soledad.
Abusos físicos y psíquicos. El concepto de maltrato abarca «desde el abuso físico y psíquico, hasta el sexual y económico, aunque la mayoría son por negligencia, provocados por fallos u omisión en los cuidados que requiere el mayor, algo que sucede en el 49% de los casos», explica el doctor Juan Manuel Espinosa, miembro de atención al mayor de la Semfyc. Las causas que provocan esta situación son, a su juicio, la falta de interés social: «El envejecimiento está devaluado. Los cuidadores están desatendidos por los poderes públicos, algo que produce situaciones de negligencia por la carga que deben aguantar durante años».
Las consultas de los médicos de atención primaria se llenan de ancianos desatendidos por sus familiares. La prevención, sostiene Espinosa, es la clave: «Las personas con mayor riesgo de padecer maltrato son las que tienen un estado de salud muy deficitario, un alto grado de dependencia física o psíquica, aquellas que sufren aislamiento social, que tienen deterioro cognitivo o que son impertinentes, repetitivas, algo que agota mucho al cuidador. La mujer tiene el doble de riesgo de ser maltratada, por su género y por ser anciana».
Los expertos aseguran que el maltrato en mayores se observa en cualquier nivel socioeconómico. En más de la mitad de los casos, los maltratadores son los hijos y en torno al 10% de las ocasiones están implicados los cónyuges. «Suelen ser los parientes más cercanos. Cuando el cuidador depende económicamente del anciano es otro factor de riesgo para ser maltratador, si además tiene trastornos psicológicos con mayor frecuencia pueden llegar a ser agresores, del mismo modo que personas con problemas de drogas o alcoholismo. Las personas que viven con la sobrecarga de atender a un anciano o que no aceptan su papel de cuidador también son más susceptibles de producir maltrato».
La inmovilidad de muchos ancianos lleva a los médicos a visitarlos a sus casas, el espejo más fiel de la situación en la que viven. «Detectamos conflictos familiares importantes. Si preguntamos a un anciano cualquier cosa y en vez de dirigirnos la mirada a nosotros mira a su cuidadora, debemos estar alerta, pues es una imagen clara de que hay un grado de sometimiento». En las casas los médicos descubren todo tipo de realidades, como el caso de Mercedes, una anciana de 78 años con problemas de movilidad que vivía con sus hijos en un tercero sin ascensor. El doctor Espinosa encontró lesiones, moratones y magulladuras. Mercedes se echó a llorar y terminó confesando que su hijo mayor, un camarero con problemas de alcoholismo, le pedía dinero y la maltrataba si no se lo daba. La Fiscalía intervino y a Mercedes se la trasladó a una de las 5.000 residencias de nuestro país, una suerte con la que no todos pueden contar. «España tiene un déficit de plazas residenciales respecto a Europa y del servicio de ayuda domiciliaria y plazas de respiro familiar, en las que lo cuidadores pueden dejar al anciano durante unos días en una residencia para recargar las pilas», sostiene Espinosa.
La soledad y el abandono son también maltratos sociales y familiares, algo muy frecuente en las grandes ciudades. Un millón y medio de ancianos viven solos. «Muchas veces se quedan solos y otras se los margina dentro de su domicilio, se les da de comer a horas diferentes, no se les deja participar en la vida social de la familia y se los trata como niños». La palabra soledad es la que más se repite en las llamadas que los ancianos realizan a las ONG que tratan de ofrecerles el apoyo que la sociedad les niega. La Asociación Edad Dorada-Mensajeros de la Paz recibió el año pasado en su teléfono 501.505 llamadas, es decir, más de 1.300 llamadas al día. De ellas, el 63,20% fueron de mujeres de entre 69 y 79 años. «A las mujeres mayores les cuesta menos verbalizar sus problemas que a los varones, que son más reticentes», indica María Antonia Camacho, directora de programas sociales y atención a la Edad Dorada. El motivo principal fue para manifestar la soledad que padecen (68,05%) y la angustia en la que viven (30%). El resto (2%), subraya la experta, «son llamadas con agresividad verbal, insultos con los que los ancianos se descargan emocionalmente hasta que bajan el tono y cuentan lo que les pasa».
El sentimiento de abandono está presente en las residencias de ancianos, en algunas de las cuales, cada cierto tiempo, se descubren todo tipo de horrores. LA RAZÓN ha visitado la residencia Don Bosco de Mensajeros de la Paz, en la que los ancianos han encontrado una nueva familia. Allí, el cariño y la sonrisa de las cuidadoras sirven de varita mágica para combatir la soledad y la nostalgia que acompaña a los ancianos.

(LA RAZÓN, 23 de abril de 2006)

Vea también:
- Ancianos: Maltrato de personas mayores
- Violencia intrafamiliar




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