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MUJER MALTRATADA
 

Para reflexionar... y avergonzarnos...

Desde el día 1 de enero hasta el 22 de marzo de 2006 han sido ASESINADAS 18 MUJERES EN ESPAÑA...


MIL MILLONES DE MUJERES EN EL MUNDO SON VÍCTIMAS DE ABUSOS Y MALOS TRATOS


El 80% de los asesinados con arma de fuego son mujeres y niños, afirman Intermon y Amnistía Internacional

Vejadas, maltratadas, violadas hasta la extenuación. Ser mujer es, en muchos lugares, no ser. No contar, no servir. Hoy es el Día Internacional de la Mujer, una jornada de celebración en la que hay poco o nada que celebrar. Intermon Oxfam y Amnistía Internacional han alertado de que más de 1.000 millones de mujeres en el mundo, una de cada tres, ha sido golpeada o ha sufrido abusos de cualquier tipo. Las muertes por violencia de género siguen aumentando. Sonia, Berta, Ana, María son nombres de muertas. Alba, Beatriz, Natalia son nombres de vivas condenadas al recuerdo de un maltrato.

Cristina Trujillo

Madrid- «Yo tenía 14 años. Uno de los policías llegó una noche hacia las diez, me apuntó con una pistola y me ordenó que los siguiera para ver a los hombres (...). El comandante me apuntó con su pistola y me violó. Me dolió y sangré». (Testimonio de una mujer de Islas Salomón).
«Yo era quien él quería que fuese en cada momento. Llegué a pensar que sus bofetones estaban justificados. La gente no me ayudó. Mi madre me veía con la cara amoratada y decía que eran cosas de la edad –tenía 15 años–. Su madre argumentaba que “algo le habría hecho a su hijo para que me pegase”». (Testimonio de una mujer de Madrid).
Madrid. Islas Salomón. París. Johannesburgo. Nueva York. Da igual. La violencia contra la mujer sigue ahí. Continúa siendo un tumor a extirpar. Un tumor que afecta a mil millones de mujeres en todo el mundo. Mil millones de personas, un tercio de la población femenina, que viven familiarizadas con el golpe, la humillación, la tortura psicológica... Intermon Oxfam y Amnistía Internacional denunciaron ayer éste y otros extremos y demostraron, con datos, que el hogar no es, en algunos casos, un buen refugio.

El enemigo en casa. Hoy, Día Internacional de la Mujer, hay que hacer recuento. En lo que va de año, 15 mujeres han muerto a manos de sus parejas o ex parejas en España. En 2004 murieron 72. La situación en el mundo se agrava. En Rusia, en 1999, 14.000 mujeres fueron asesinadas por sus parejas. En Suráfrica, una mujer muere cada seis horas por esta causa, según el Consejo de Investigación Médica. En Francia, cada mes mueren seis mujeres por el mismo motivo, según el Ministerio de Salud galo.
Ser víctima no implica morir. Significa tener que convivir con el miedo a ser asesinada.
«Estaba muy enfadado y tomó su “kalashnikov”. Los vecinos dijeron: “Déjala en paz”. Pero no hizo caso; me disparó a las piernas, no podía sentirlas, estaban dormidas. Se estaba poniendo el sol, miraba al cielo y les dije a los hombres: “No quiero morir”. Me llevaron al hospital». (Testimonio de una iraquí de 19 años).
Detrás de las palabras pronunciadas por cada una de estas mujeres, hay un sueño hecho añicos.
Intermon Oxfam y Amnistía Internacional creen que la gran mayoría de las muertes femeninas son consecuencia directa del fácil acceso a las armas ligeras. Ambas organizaciones estiman que, en la actualidad, hay 650 millones de armas ligeras y casi el 60 por ciento están en manos de ciudadanos particulares, especialmente hombres. Ellos las manejan y ellas y los menores sufren sus consecuencias. El 80 por ciento de las personas asesinadas con un arma de estas características son mujeres y niños.
La violencia es más intensa en las zonas de conflicto armado, pero el primer mundo no está libre de culpa. En EE UU, tener un arma de fuego en el hogar aumenta el riesgo general de que algún miembro de la familia sea asesinado en un 41 por ciento, pero para las mujeres en concreto, este riesgo se triplica. En Suráfrica y Francia, una de cada tres mujeres asesinadas por sus esposos los son con arma de fuego; en EE UU esta cifra aumenta a dos de cada tres.
En España, 72 mujeres de entre 15 y 82 años fueron asesinadas por sus parejas. Once de los crímenes fueron perpetrados con un arma de fuego, la mayoría escopetas de caza.

Mayor control de armas. La solución viable, a juicio de Intermon Oxfam y Amnistía Internacional, es legislar sobre el acceso y tenencia de armas, en algunos casos, y hacer cumplir la legalidad en otros.
Así, Canadá ha visto cómo los asesinatos cometidos con estas armas disminuyeron un 15 por ciento desde que entró en vigor una ley que restringía su uso. En Australia, cuando se promulgó una norma de similares características, la media de asesinatos descendió un 45 por ciento.
Cuando el descenso sea del cien por cien, las que tienen voz dejarán de gritar y denunciar el problema. Mientras tanto, habrá caras que narren el calvario. Hasta entonces, habrá mujeres que, como China Keitetsi, ex niña soldado, sean capaces de desempolvar sus recuerdos para que el resto tome conciencia. «A los 13 años, perdí la cuenta de cuántos hombres me habían violado. A los 14 tuve al hijo de uno de mis torturadores. El amor no ha formado parte de mi educación. Mi padre me abandonó; mis hermanas murieron en el genocidio de Ruanda en 1994. No sé querer, pero tengo de aprender a querer porque tengo dos hijos y ellos lo necesitan».

(LA RAZÓN, 8 de marzo de 2005)


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