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PENA DE MUERTE: ABOLICIÓN DE LA...
 



Luchamos por un mundo sin pena de muerte...

ABOLIR LA PENA DE MUERTE Y NINGUNA EJECUCIÓN EN EL AÑO DE LA MISERICORDIA. APREMIANTE LLAMAMIENTO DEL PAPA FRANCISCO

En una sentida plegaria, el papa Francisco ha pedido que la pena de muerte sea abolida en todo el mundo. Durante la eucaristía oficiada este domingo (21 de febrero de 2016) en la plaza de San Pedro en el Vaticano, el Sumo Pontífice recordó el quinto mandamiento de la Iglesia católica, "no matarás", resaltando que tiene "valor absoluto" y debe aplicarse tanto a inocentes como a culpables.

"Apelo a la conciencia de los gobernantes para llegar a un consenso internacional que permita abolir la pena de muerte", expresó el pontífice frente a miles de personas en la víspera del encuentro internacional 'Por un mundo sin la pena de muerte' que tendrá lugar el próximo 22 de febrero en la ciudad de Roma (Italia) promovido por la Comunidad de San Egidio.

Durante su intervención, Francisco invitó a los líderes católicos de todo el mundo a trabajar para lograr la suspensión de las ejecuciones durante la celebración del Jubileo de la Misericordia, que comenzó el 8 de diciembre de 2015 y concluirá el 20 de noviembre de 2016. Señaló también la creciente voluntad de la sociedad por hacer frente a la delincuencia sin negarle al condenado "la oportunidad de redimirse" y pidió mejorar las condiciones de reclusión y el respeto de la dignidad humana de las personas privadas de la libertad.

Después del rezo a la Madre de Dios, del segundo Domingo de Cuaresma, el Papa Francisco reiteró su anhelo de que se impulse la abolición de la pena de muerte. En la víspera de un encuentro internacional sobre este tema, en la capital italiana, el Obispo de Roma dirigió un llamamiento a las conciencias de los gobernantes, en especial a los católicos, en el Jubileo Extraordinario de la Misericordia:

Mañana (lunes, 22 de febrero de 2016) tendrá lugar en Roma un encuentro internacional sobre el tema: ‘Por un mundo sin la pena de muerte’ promovido por la Comunidad de San Egidio. Deseo que el simposio pueda dar un renovado impulso al compromiso en favor de la abolición de la pena capital. Es un signo de esperanza ver que se desarrolla y difunde cada vez más en la opinión pública una posición contraria a la pena de muerte, también como instrumento de legítima defensa social. En efecto, las sociedades modernas tienen la posibilidad de reprimir eficazmente el crimen, sin quitarle definitivamente a aquel que lo ha cometido la posibilidad de redimirse. El problema se debe enfocar en la perspectiva de una justicia penal, que sea cada vez más conforme a la dignidad del hombre y al designio de Dios sobre el hombre y sobre la sociedad, y también a una justicia penal abierta a la esperanza de la reinserción en la sociedad. El mandamiento ‘no matarás’ tiene valor absoluto y se refiere tanto al inocente como al culpable.

El Jubileo extraordinario de la Misericordia es una ocasión propicia para promover en el mundo formas cada vez más maduras de respeto de la vida y de la dignidad de toda persona. También el criminal mantiene el inviolable derecho a la vida, don de Dios. Me apelo a la conciencia de los gobernantes, para que se alcance un consenso internacional para la abolición de la pena de muerte. Y propongo a cuantos entre ellos son católicos que cumplan un gesto valiente y ejemplar: que no se ejecute ninguna condena a la pena de muerte en este Año Santo de la Misericordia.

Todos los cristianos y los hombres de buena voluntad están llamados hoy a obrar no solo en favor de la abolición de la pena de muerte, sino también con el fin de mejorar las condiciones de reclusión, en el respeto de la dignidad humana de las personas privadas de la libertad».

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