La Catedral de Canarias acogió este Viernes Santo la solemne celebración de la Pasión y Muerte del Señor, presidida por el obispo de la diócesis, Mons. José Mazuelos, en una liturgia marcada por el silencio, la contemplación y la centralidad de la Cruz.
Durante la celebración, Mons. Mazuelos destacó el profundo significado de la Cruz como expresión suprema del amor de Dios hacia la humanidad. En su reflexión, subrayó que la muerte de Cristo no es un signo de fracaso, sino la manifestación de una entrega total que abre el camino a la salvación.
El obispo invitó a los fieles a contemplar la Cruz no solo como un símbolo de sufrimiento, sino como un signo de esperanza, donde se revela el sentido del dolor humano a la luz del amor redentor de Cristo.
Asimismo, animó a los presentes a reconocer en la Cruz las realidades de sufrimiento que atraviesan muchas personas en el mundo, especialmente los más pobres y vulnerables, recordando que en ellos se hace presente el mismo Cristo crucificado.
La liturgia incluyó la proclamación de la Pasión según el Evangelio, la adoración de la Cruz —uno de los momentos más intensos de la celebración— y la comunión con las formas consagradas en la Eucaristía del día anterior.
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